Hoy
en día el uso masivo de la tecnología en educación ha provocado
que los docentes se vean obligados a tomar diferentes medidas de
seguridad al momento de guardar datos personales de sus alumnos.
Estas medidas ayudan a garantizar la integridad física y moral, así
como la seguridad de sus alumnos manteniendo la privacidad en un
mundo que se hace cada vez más público y se vulnera constantemente
las identidades de las personas.
Al
momento de almacenar estos datos los profesores deberían ser
conscientes que los mismos son confidenciales.
Debe tener accesos a ellos un número restringido de personas, como
por ejemplo: él y directivos de la institución. Además de
colocarlos en sitios que sean accesibles a otros alumnos o personas
ajenas a la clase.
Ser
exactos
y precisos. Los
datos guardados deberían ser pocos y fieles, que sean útiles para
la institución y no para otras personas, ni que den lugar a
confusión de identidad.
Otro
aspecto a tener en cuenta es la no
modificación
por otras personas de los datos. Solo el responsable de la clase, el
profesor o directivo de la institución, deben tener esa condición
de cambiar o realizar modificaciones.
Son
importante al realizar evaluaciones la identificación y el
reconocimiento de las etiquetas por parte de profesores y de alumnos.
Las diferentes etiquetas que se identifican en esta etapa de la enseñanza y el aprendizaje son las siguientes:
11. Utilizar las TIC respetando a los otros y haciéndose respetar. Reconociendo que a través de ambientes tecnológicos se puede lesionar los derechos, la intimidad y la dignidad de una persona u organización.
2. Ejercer el derecho a la libertad. Tener la opción de decidir la participación en cualquier actividad propuesta.
3. Hacer uso de la identidad de manera segura en la interacción con otros en los ambientes tecnológicos.
4. Identificarse con claridad y honestidad, protegiendo la información confidencial. No utilizando identidades falsas para suplantar a otros estudiantes, no compartir las contraseñas ni violar la privacidad y confidencialidad de otros aun cuando no haya sido debidamente protegida.
5.
Utilizar la buena redacción y gramática para redactar,
ser claro y coherente con la información que se trasmite para que
ésta no sea distorsionada; ser
sencillo, agradable, educado y evitar utilizar lenguaje ofensivo
porque puede ofender a alguien.
6.
Ser
paciente con los errores de otros y en caso de corregirlos ser
amable, respetuoso y hacerlo con lenguaje adecuado.
La
utilización
de ellas favorecen una buena comunicación entre los involucrados,
evita malos entendidos y promueve
un uso sano, seguro y constructivo de las nuevas TIC
frente
a una evaluación de la enseñanza y el aprendizaje
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